Cómo hacer Mantequilla Tostada, el truco que elevará tus postres
Si eres fan de las galletas, brownies o bizcochos, seguramente has escuchado hablar de la mantequilla tostada (brown butter, en inglés). Este pequeño truco de repostería transforma algo tan simple como la mantequilla en un ingrediente con un sabor profundo, avellanado y caramelizado que realza cualquier receta.
En este artículo te enseño qué es la mantequilla tostada, por qué deberías tostar la mantequilla en tus postres, cómo hacerla paso a paso y, además, te doy ideas de recetas para usarla y llevar tus postres a otro nivel.
¡Vamos!
¿Qué es la mantequilla tostada?
Empecemos por lo primero, saber qué es la mantequilla tostada y poder diferenciarla de la mantequilla normal.
Pues bien, no tiene mucho misterio. La mantequilla tostada es simplemente mantequilla normal, derretida y cocinada a fuego medio hasta que sus sólidos lácteos se doran, y por tanto adquiere un color marrón oscuro y libera un aroma inconfundible a avellana.
En repostería, el hecho de tostar la mantequilla funciona como un potenciador de sabor, aportando a las elaboraciones un toque más complejo que la mantequilla común.
Por tanto, podrás diferenciar a simple vista la mantequilla derretida de la mantequilla tostada por el color, teniendo un marrón mucho más oscuro que el amarillo blanquecino de la mantequilla común.
¿Por qué tostar mantequilla?
Tostar o no tostar, esa es la cuestión.
Ya sabemos que la mantequilla tostada es simplemente mantequilla normal, cocinada hasta tener un color oscuro.
Entonces, ¿por qué añadir un paso y tiempo extra a la elaboración de postres? ¿Realmente merece la pena?
Pues la respuesta es clara: sí, deberías hacerlo. Aunque la mantequilla normal ya aporta sabor y untuosidad a los postres, al tostarla ocurre una transformación mágica, que, como te he dicho antes, va a trasformar tu postre casero en un postre sobresaliente:
Reacción de Maillard: los sólidos lácteos (proteínas y azúcares) se doran y generan compuestos aromáticos más complejos.
Sabor a fruto seco: se desarrolla un aroma y gusto profundos, parecido a las avellanas o almendras tostadas.
Toques caramelizados: añade un matiz dulce y ligeramente tostado que combina a la perfección con el chocolate, la vainilla y las especias.
- Un toque “gourmet” sin esfuerzo: con un paso muy sencillo, puedes elevar recetas caseras y hacer que sorprendan como si fueran de pastelería profesional.
El resumen sencillo es que tostar la mantequilla multiplicará el sabor de tus postres sin complicar la receta, simplemente con un pasito adicional que te enseño a continuación.
Cómo hacer mantequilla tostada paso a paso
En un cazo o sartén, derrite la mantequilla, a fuego medio-bajo. Ve removiendo suavemente.
Una vez se derrita, pasados unos segundos comenzará a burbujear. Al principio verás espuma blanca en la superficie: es normal, son los sólidos lácteos de la mantequilla, que se separan de la grasa y van a la superficie. No dejes de remover.
Después de unos minutos, verás que los sólidos lácteos que estaban en la superficie bajan al fondo del cazo. Continúa removiendo para que los sólidos empiecen a dorarse poco a poco.
Verás que aparece una espumita en la superficie. Es importante remover suavemente pero sin parar, para ver el color que van cogiendo los sólidos del fondo. También es importante para que no se queme y se dore uniformemente.
Continúa removiendo y sabrás que la mantequilla tostada está lista cuando empiece a oler a avellana y los sólidos del fondo del cazo estén de un color marrón oscuro. Cuidado de que no se quemen de más.
Retírala del fuego y pasa la mantequilla a un bol u otro recipiente para que no se siga cocinando. Enfría y deja reposar unos minutos antes de incorporarla a tus recetas, ya que en la mayoría necesitarás que esté a temperatura ambiente.
NOTA: todo este proceso te llevará alrededor de 10 minutos. Es importante que estés pendiente y removiendo en todo momento para que no se queme.
¿En qué recetas utilizar mantequilla tostada?
Como te decía antes, puedes tostar la mantequilla en un montón de postres para darles un toque especial y diferenciador.
Ahora que ya sabes cómo tostar la mantequilla paso a paso, te dejo algunos ejemplos de postres o preparaciones donde incorporar mantequilla tostada en lugar de mantequilla normal marcará la diferencia.
- Cookies: el contraste del sabor a nuez con el chocolate es irresistible.
- Brownies: intensifica el sabor y aporta una textura más húmeda.
- Bizcochos y muffins: da un toque gourmet a un bizcocho de toda la vida.
- Buttercream: convierte un glaseado normal en algo diferente.
Si ya estás listo para iniciarte en el mundo de no retorno de tostar la mantequilla, estas son mis recetas favoritas en las que utilizo mantequilla tostada:
- Cookies clásicas con Pepitas de Chocolate
- Cookies de Chocolate y Pistacho
- Cookies de Triple Chocolate
- Brookie, la mezcla perfecta entre Brownie y Cookies
NOTA: La mantequilla tostada puede sustituir a la mantequilla común en la mayoría de recetas de repostería, solo asegúrate de pesarla después de tostarla, ya que pierde algo de agua en el proceso.
La mantequilla tostada es uno de esos trucos de repostería que parecen sencillos, pero marcan la diferencia. Con apenas 10 minutos, puedes transformar unas cookies caseras en un postre digno de pastelería.
¿Te animas a probarla en tu próxima receta? Cuéntame en los comentarios si la has utilizado y si has notado la diferencia.